¿Por qué cada vez que me encuentro con un vaso de agua acabo dentro? ¿Por qué entro si luego no sé salir? Es fácil, para ahogarme…
Ya sea porque tropiezo y caigo dentro, o porque alguien me empuje, siempre acabo ahogándome.
No encuentro la manera de salir, por más que estiro mis brazos para alcanzar el borde me es imposible.
Busco ayuda en quién confío y se que me puede sacar de allí lanzándome sus palabras entrelazadas formando un cuerda, pero justo cuando agarro el borde con mis manos, me pisa los dedos con tanta fuerza, que el dolor me hace hundirme de nuevo.
No puedo creerlo, estoy de nuevo con el agua hasta el cuello, pero además mi enfado por lo sucedido hace que me hunda rápidamente hasta el fondo.
Parece que ya no tengo manera de salir, y me doy cuenta de que he hecho una montaña de un grano de arena… ¡eh! ¿una montaña de un grano de arena en un vaso de agua?
Ahora lo veo más claro, solo tengo que llegar a la cima para saltar fuera del vaso.